La extraña justicia del País de las Maravillas

Naipes pintando un rosal - libre (John Tenniel)
Naipes pintando un rosal - libre (John Tenniel)
La extraña justicia del País de las Maravillas. Una justicia que se corresponde con la lógica interna de lo irracional. Arbitrariedad e ineficacia jurídica.

Sobre la extraña justicia del extraño País de las Maravillas, no resulta tan extraña dado el orden caótico que impera allí, en ese sentido, no puede resultar sorprendente que la arbitrariedad y la ineficacia presidan una administración de la justicia que, de no ser por el segundo factor, sería auténticamente terrorífica.

El ratón y la Furia

Antes del capítulo 11 y el juicio contra la sota ya se da un indicio de los "fondos procesales" casi más que de las formas, esos fondos son, nuevamente, los propios de una justicia que no es tal sino que es autoritarismo, y cuyas pautas se revelan ya en ese antecedente como inquisitoriales, es el episodio del ratón y la Furia que imagina Alicia tras su encuentro con el ratón:

"Cierta Furia dijo a un

Ratón al que se encontró

en su casa: "Vamos a ir juntos ante la Ley: Yo te acusaré, y tú te defenderás.

¡Vamos! No admitiré más

discusiones Hemos de

tener un proceso, porque esta mañana no he

tenido ninguna otra

cosa que hacer". El

Ratón respondió a la

Furia: "Ese pleito, señora no servirá si no

tenemos juez y jurado,

y no servirá más que

para que nos gritemos

uno a otro como una

pareja de tontos"

Y replicó la Furia: "Yo seré

al mismo tiempo

el juez y el

jurado." Lo dijo

taimadamente

la vieja Furia. "Yo seré

la que diga

todo lo que

haya que decir, y también quien

a muerte condene."

Una justicia propia de la lógica irracional

¿Es ilógico acaso lo anterior? No, lo que sucede es que pertenece a la irracionalidad, pero el pensamiento irracional sigue su propia lógica interna, en términos de justicia la lógica interna del País de las Maravillas es del ejercicio de una autoridad basada solo en la fuerza, camuflada levemente por ciertas formas procesales.

Se trata pues de un autoritarismo puro, más puro aún que la simple ecuación de Kelsen de justicia = sanción o ausencia de la misma. Esto último en pro del principio de permisión, sin embargo, tal principio tampoco sería valido en la lógica del mundo subterráneo de las Maravillas, dado que lo prohibido o permitido es mutable en función ¿del azar? No, en función del capricho de quién ejerce un "imperium"... ilegítimo, basado en la pura fuerza.

Aquí no hay ni teoría del consentimiento respecto al cumplimiento de las obligaciones, ni teoría del utilitarismo por los beneficios que este cumplimiento reporta -a menos que se entienda por beneficio el evitar un perjuicio, por ejemplo...que le corten a uno la cabeza-.

Un constante cambio de parámetros

La discusión sobre fondos morales y su influencia en el derecho resulta tan inútil en ese entorno como el buscar una formulación netamente positivista, no es posible aplicar una moralidad completamente cambiante y cuyo, tal vez, único referente es el ejercicio del autoritarismo y la aplicación de la fuerza a partir del mismo, ni es posible tampoco buscar una "estricta letra" a la que ceñirse, dado que o no existe o su significado es cambiante en función de la arbitrariedad de quién tiene la capacidad de imponer la fuerza.

A discrepancia de Coaguila se diría que la justicia en el mundo de las Maravillas no es absurda, es bien lógica, tan solo que es de una lógica... implacable, cruel, arbitraria y apenas disimulada en esas características por lo chocante de las situaciones y de las aplicaciones, por esa patina onírica y surrealista. Pero absurda...no lo es, lo que no responde es...a una razón cognitiva, esa lógica o es irracional o cuando se acerca a lo racional lo hace por la vía de lo volitivo.

Como decíamos al principio, dónde realmente se revela todo el sentido de los sinsentidos de la "praxis" jurídica -que es solo una "praxis" más, una aplicación más, de las pautas sociales genéricas de ese mundo- es durante el juicio a la sota de corazones. Ese es el segundo y más significativo episodio al respecto, y también nos ofrece algunas curiosidades, cuando menos desde el punto de vista del jurista, Dodgson ejemplifica -a la inversa, como es su costumbre- perfectamente ciertas prácticas o vicios jurídico-administrativos a prevenir.

Lo dejaremos aquí, prácticamente al principio, en el inicio del juicio a la sota de corazones, y es que en el País de las Maravillas uno puede -y suele- contagiarse de las características físicas "dodgsonianas", en este caso y después de todo lo dicho, no hemos avanzado ni siquiera una casilla, esperamos, al menos, no haber retrocedido, cosa que puede suceder en el Mundo del Espejo.

Jorge Romero Gil, JRG

Jorge Romero Gil - Jorge Romero Gil Títulos académicos Licenciado en Geografía e Historia (especialidades en Historia Antigua y ...

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